Somos dos profesoras que comparten una misma forma de entender el movimiento: sin prisa y desde la escucha del cuerpo. Detrás de cada clase en directo estamos nosotras.
Mercè descubrió el Pilates mientras se recuperaba de una lesión, y lo que empezó como rehabilitación acabó convirtiéndose en vocación. Formada en fisioterapia y certificada en el método, lleva más de diez años acompañando cuerpos que reaprenden a moverse sin miedo.
Su práctica parte del detalle pequeño: la respiración que se suelta, el hombro que por fin baja. Le importa más cómo te sientes al terminar que la postura perfecta.
Marina llegó al Pilates desde la danza contemporánea, buscando una forma de moverse que cuidara en lugar de exigir. Hoy combina ambos mundos en clases donde las pausas pesan tanto como el movimiento.
Cree en la práctica lenta y en la repetición amable. Sus directos tienen algo de ritual: empiezan siempre con respiración y terminan con el cuerpo más largo de como empezó.